El paro de este martes afectará el servicio de transporte y la carga de combustible.

El Gobierno, por estas horas, negocia para que los choferes de micros no adhieran de forma masiva. La medida de fuerza afectará al transporte de pasajeros, de combustible y de caudales. 


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A once días de las elecciones para gobernador de Mendoza, el paro nacional convocado por las centrales obreras opositoras CGT y CTA tendrá un impacto particular en esta provincia y el Gobierno lo sabe. Por estas horas, intenta que los choferes de micros, tanto del sector privado como del público, no se plieguen a la medida de fuerza de manera masiva. Es decir, reconocen que Sipemom, por su pertenencia política, no puede desoír el llamado de la CGT de Hugo Moyano, ni de Pablo Micheli, de la CTA Autónoma, pero al menos aspiran a que la adhesión sea menor. Este lunes al mediodía habrá un encuentro entre este sindicato, empresarios y el propio Gobierno, en el que se comunicará la modalidad del paro. En la huelga del 31 de marzo, por ejemplo, el 20% de los recorridos garantizados para estos casos salieron a las 8 de la mañana y circularon hasta las 23, por razones de seguridad. De esta forma, no solo hubo pocas frecuencias, menos que las correspondientes a un día domingo, sino también hubo una restricción horaria.

Además de los micros, se suman a la protesta AMPROS, ATE, judiciales, Sitea y Fadiunc, los empleados viales y troles. 

Este lunes a las 18, harán una movilización por el centro hasta llegar a la Legislatura, donde volverán a pedir por los cambios en el Impuesto a las Ganancias y mañana a las 6.30 cortarán la calle Colón y San Martín de Mendoza hasta las 10, para luego presenciar el tratamiento de la homologación de las actas paritarias en el Senado. Los sindicalistas han adelantado que el paro es activo, “para que no sea un paro dominguero”, pero con servicios restringidos en la administración pública y hospitales.

El paro nacional de transporte afectará también la circulación de carga pesada, de caudales, de mercaderías y de combustible, la frecuencia de los vuelos y de trenes,  además de los micros de media y larga distancia, nucleados en UTA. Se estima que la huelga tendrá consecuencias en cuanto a movilidad de docentes y alumnos, afectando el normal dictado de clases y el funcionamiento del comercio, aún cuando estos gremios no adhieren a la medida.

“En Mendoza, la situación es distinta, no hay razones para hacer un paro y ponen de excusa el Impuesto a las Ganancias. Las paritarias están cerradas en el sector estatal, muchos del ámbitos privado también alcanzaron buenos acuerdos. En el caso de los micros, aún están negociando con la UTA en Buenos Aires, pero ya se les adelantó un aumento a cuenta. Esto es un paro por razones políticas, nada más y, por supuesto, vamos a intentar contrarrestarlo”, expresó un ministro de Paco Pérez que pidió reserva.

Sin embargo, Rodolfo Calcagni, titular de la CGT local y de Sipemom, dijo en Canal 7 que los choferes de micro aún no han cerrado sus paritarias 2015 y que por eso “la situación para nosotros es diferente”. Y agregó: “Hemos adherido, pero dejamos en libertad de acción a los trabajadores. Así que si la gente no se presenta a trabajar, no es porque haya alguien en los controles que no le permita que salga”, concluyó el gremialista.

En tanto, Guillermo Martínez, secretario general de la CTA Autónoma en Mendoza, explicó: “Estamos protestando por un salario no menor a $14.500 para la clase trabajadora, el 82% móvil y el reclamo por las suspensiones y las persecución gremial que se hace, porque durante este Gobierno, han salido beneficiados los sectores de clase media y alta, pero no los trabajadores de menores recursos, para los cuales todo ha sido un peregrinar en las paritarias”

En el plenario de los sindicalistas nacionales, ratificaron el viernes pasado la medida anunciada por primera vez, el 17 de mayo, (unos días después de que la Nación hiciera un cambio sobre las categorías para pagar el Impuesto a las Ganancias) y con un documento  explicaron que el paro nacional se realiza por “paritarias libres, la modificación del monto del Impuesto a las Ganancias, un aumento de emergencia para los jubilados, el reparto de fondos de las obras sociales, la actualización del salario mínimo vital y móvil y la erradicación de la inflación y la inseguridad”.

«Estamos protestando por un salario no menor a $14.500 para la clase trabajadora, el 82% móvil y el reclamo por las suspensiones y las persecución gremial” (Polo Martínez, CTA).

►»Hemos adherido, pero dejamos en libertad de acción a los trabajadores. Así que si la gente no se presenta a trabajar, no es porque alguien no les permita que salgan” (R. Calcagni, Sipemom).

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